Con el propósito de honrar la fe y profunda devoción que el pueblo panameño profesa al Cristo Negro, el Ministerio de Cultura (MiCultura) adelanta las labores de restauración integral de la histórica Iglesia San Felipe de Portobelo.
Esta intervención, de alto nivel técnico, no solo busca rescatar el valor arquitectónico y patrimonial de un recinto emblemático, sino también devolverle a la comunidad y a los miles de peregrinos un templo digno y seguro para la veneración del Cristo Negro.
María Isabel Arrocha, de la Secretaría Técnica que dirige el Alto Comisionado encargado de la restauración, Ricardo Gago, explicó que para asegurar que el avance de las obras no impida a la fe realizar sus visitas y presentación de oraciones y ofrendas, el Comité custodio trasladó provisionalmente al Cristo Negro a un espacio, dentro de la nave de la iglesia que es accesible por la puerta lateral. Se recordó también que para las festividades del próximo 21 de octubre, el Cristo Negro será situado en la puerta principal del templo y los actos litúrgicos se celebrarán al aire libre en la Plaza Mayor, garantizando el desarrollo habitual de la tradicional procesión, misas y visitas de los feligreses.
Los trabajos abarcan la intervención de la fachada exterior y la colocación de la nueva cubierta. Actualmente, se da paso a la fase de restauración de los espacios interiores, la cual comprende el decapado de muros, renovación de pisos, cambio de columnas y la intervención de los retablos, incluyendo la confección de dos retablos nuevos consultados con la comunidad.
Para los fieles seguidores del Cristo Negro, todas estas tareas de la construcción son pasajeras y se sienten satisfechos de que su iglesia sea por fin restaurada. Erika, una de las fieles, asidua a Portobelo, acudió este sábado a visitar al Cristo y comentó: “me siento feliz de que podamos tener una iglesia renovada, como se merece esta comunidad”.
Para Erika “vale la pena” todo este proceso, si al final el pueblo panameño tendrá un lugar más bonito, más seguro y con las comodidades necesarias.
Un legado histórico de fe y resistencia
La Iglesia San Felipe de Portobelo, cuya edificación actual data de 1814 aunque su parroquia fue establecida desde el siglo XVII, es uno de los monumentos históricos más significativos de la provincia de Colón y de Panamá. Ubicada en una villa que sirvió como punto neurálgico para el comercio colonial español y el transporte de riquezas, el templo ha sido testigo de siglos de transformaciones históricas, resistiendo el paso del tiempo y los embates del clima caribeño.
El templo es reconocido mundialmente por albergar la figura del Cristo Negro, tambien nombrado por el cariño y cercanía espiritual como el «Naza», está rodeada de devoción popular cuyos orígenes se entrelazan con leyendas locales de finales del siglo XVIII.
Cada 21 de octubre, miles de peregrinos de todas partes del país y del extranjero se congregan en Portobelo, en una de las manifestaciones religiosas y culturales más multitudinarias e icónicas del país.
Esta restauración integral busca preservar la estructura arquitectónica y asegurar que este espacio de fe y memoria permanezca erguido para las futuras generaciones.




