Con un llamado a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para que recupere la confianza mejorando su funcionamiento y garantizando resultados concretos en los conflictos que mantienen polarizado al mundo y sus ciudadanos —así como a ser más efectiva y directa en la solución de problemas como la migración ilegal, trata de personas, narcotráfico y falta de elecciones democráticas—, el presidente de la República, José Raúl Mulino, pronunció ante la Asamblea General de esta organización multilateral integrada por 193 naciones su tercer discurso desde el inicio de su administración.
Mulino, quien participó en el debate acompañado por la primera dama, Maricel Cohen de Mulino, y el canciller, Javier Martínez-Acha, sostuvo que en estos momentos en que las fracturas geopolíticas amenazan con polarizarnos de forma peligrosa, Panamá reafirma su vocación histórica de unir y de buscar entendimientos comunes.
Advirtió que las polarizaciones están acompañadas por una gran masa de personas que sienten que los organismos internacionales se han olvidado de los valores y las prioridades de la mayoría de los ciudadanos. “Se lo dice un presidente que viene de una pequeña gran nación, que es un crisol de razas y de herencias culturales que se fusionan en una sociedad abierta al mundo y de fuerte convicción de paz. Pero esto se logró a través de los años sin imposiciones, es decir, de forma natural”, puso como ejemplo el presidente Mulino.
Sin embargo, consideró que la ONU tiene un potencial inmenso en un mundo tan volátil y con marcadas asimetrías, pero debe retomar el liderazgo para asumir acciones preventivas y correctivas de manera eficiente. Señaló, asimismo, que debe reconocerse la percepción ciudadana de que este tipo de encuentros carecen de beneficios para ellos. Aquí radica una de las razones por las que se debe recuperar la confianza.
Al respecto, puso como ejemplo la experiencia de Panamá con la migración ilegal. Recordó que, en 2021, la ONU emitió informes con denuncias y recomendaciones sobre el tránsito ilegal por el Darién e instaló una base humanitaria que parecía más un campo de concentración en pleno siglo XXI; sin embargo, el tránsito de personas escaló año con año hasta el primer semestre de 2024 y se convirtió en una migración descontrolada con un puesto de control instituido, apuntó Mulino.
El presidente relató que desde el primer día de su gobierno entendió que debía resolver este asunto de manera individual porque no estaba en la posibilidad de esta Organización. “Por esa razón, firmé un memorando de entendimiento (MOU) al inicio de mi gestión con el Gobierno de los Estados Unidos. Al final, este era un tema fronterizo de ese país, pero que se desarrollaba en el nuestro”, apuntó.
Gracias a un inmenso esfuerzo unilateral de Panamá, en el segundo semestre de 2024 se logró reducir el tránsito irregular en un 50% en comparación con el primer semestre del mismo año. En 2025, tras la implementación de medidas restrictivas en los Estados Unidos y una mayor coordinación binacional, la caída alcanzó el 99%. Esto permitió poner fin a una tragedia humanitaria y frenó la desintegración familiar y el lucro de redes criminales “que nunca serán ni derechos ni humanos”.
Mulino aclaró que este testimonio no constituye una crítica aislada, sino un llamado de atención para entender la creciente brecha entre las expectativas ciudadanas y las respuestas reales de esta Organización en temas como el de la migración ilegal.
El Canal y su reto ante la sequía
“Para recuperar la confianza debemos avanzar juntos en temas centrales que favorezcan a los ciudadanos. El comercio mundial es, sin duda, una de las mayores expresiones de la libertad de producir, transportar y comerciar”, sostuvo el mandatario.
Aseveró que los panameños están orgullosos de ser un país de conexión para el comercio mundial, de tener el Canal que une océanos, que transporta mercaderías de todos los países, sin distinción alguna, y que es un ícono de la integración.
Sin embargo, advirtió que esta vía estratégica para el mundo libre sufre una vez más las consecuencias del cambio climático. Un hecho que es completamente paradójico, pues somos un país carbono negativo —uno de los pocos en el mundo—, pero eso no lo exime de tener que enfrentar fuertes sequías seguidas de lluvias intensas que provocan inundaciones.
Esto lleva a una reflexión: mientras múltiples naciones reciben incentivos por el loable objetivo de la descarbonización, Panamá no percibe ayudas económicas, a pesar de que retira más carbono del que produce, expuso el presidente Mulino.
En consecuencia, nuevamente los panameños deberán enfrentar este reto solos. “El Canal de Panamá —que creció y se amplió bajo el control de manos panameñas— asumirá una inversión multimillonaria para desarrollar el proyecto de Río Indio, un reservorio hídrico que garantizará la operatividad de la vía acuática para el comercio internacional y el abastecimiento de agua para la población”, anunció Mulino ante la ONU.
El mandatario indicó que la ONU tiene la tarea de apoyar proyectos social y ambientalmente responsables que impulsen el progreso real de nuestros países, y reiteró su negativa a ceder ante presiones de organizaciones que buscan la extorsión, disfrazadas de luchas sociales y que se cobijan bajo Organismos Internacionales, como la OIT, por ejemplo.
Panamá impulsará los Derechos Universales de la Naturaleza
Mulino aprovechó este espacio para resaltar que Panamá es un líder global en la conservación de la biodiversidad y la herencia natural, como base de su desarrollo sostenible. “Somos un país que protege el 33% de nuestro territorio, y el 54% de nuestros mares”. El año pasado anunció en la ONU su Pacto con la Naturaleza y el Fondo Panamá Natural, iniciativas que ya están avanzando.
Hoy el presidente Mulino anunció que Panamá liderará un esfuerzo internacional para reconocer los Derechos Universales de la Naturaleza. “Les pido a todos que nos acompañen en esta iniciativa”.
A pesar de la falta de respaldo a los retos de Panamá, Mulino reafirmó su fe en un multilateralismo útil que no sea un fin en sí mismo, sino una herramienta eficaz para el crecimiento, el desarrollo de los pueblos y la preservación de la paz. Advirtió que situaciones como la del estrecho de Ormuz evidencian fallas en la aplicación del derecho internacional, de la imposibilidad de llevar soluciones ante los primeros síntomas de crisis y del perjuicio global que está provocando.
“Sería muy conveniente para mí no hablar de este tema, pues el Canal de Panamá se ha beneficiado con un mayor tránsito de buques. Pero nunca me ha guiado un espíritu egoísta ni mucho menos especulativo”, recalcó el mandatario panameño.
La realidad es perjudicial, no solo por los ataques a inocentes, como la tripulación de buques comerciales. Lo es también para millones de personas a quienes se les encarecen los alimentos; agricultores que pagan más para fertilizar sus tierras y trabajadores a los que les aumenta el combustible que usan para transportarse, generando inflación: el impuesto más regresivo que existe.
Tratado de Neutralidad del Canal y el Consejo de Seguridad.
Durante su intervención, Mulino subrayó el valor constitucional del Tratado de Neutralidad del Canal. Asimismo, remarcó que este instrumento jurídico fue, es y será la garantía inquebrantable del libre comercio global y la equidad de esta vía ante todas las naciones del mundo.
“Como ven, Panamá no solo predica estos principios, sino que trabaja de forma activa para que funcionen”.
En diciembre próximo, Panamá culminará su mandato como miembro no permanente del Consejo de Seguridad. “Al asumir este alto honor, nuestra premisa fue clara: no fuimos al Consejo a escoger bandos, fuimos a defender principios. La soberanía, la integridad territorial, la solución pacífica de las controversias y la protección de los civiles son las reglas que protegen la existencia misma de los Estados, especialmente de los más pequeños”, manifestó.
Por ello, Mulino expuso ante la Asamblea General la necesidad de que América Latina y el Caribe ocupen lugares con mayor poder de decisión en el Consejo de Seguridad. “Somos una región protagonista en alimentos, minerales, biodiversidad y con una profunda convicción de paz e integración”.
Dijo que su conclusión es inequívoca: el mundo no necesita menos Naciones Unidas, necesita una Organización de las Naciones Unidas que funcione mejor, que actúe con diplomacia preventiva y que pueda entregar resultados concretos en el corto plazo.
Elección histórica en la ONU y llamado a la paz
El presidente de Panamá también se refirió al proceso de elecciones internas en la ONU. “Estamos en un momento bisagra de nuestra historia: la elección de quien ocupe la Secretaría General será clave para determinar la nueva agenda, la generación de una confianza fuerte y duradera, entendiendo el nuevo equilibrio mundial”.
Por ello, hizo un llamado a terminar la guerra en Ucrania mediante el diálogo y la diplomacia formal. “En el Medio Oriente, buscamos una paz perdurable que pueda ser la base definitiva entre naciones que busquen armónica convivencia con el mundo libre”.
En el plano regional, reiteró el pedido del fortalecimiento de la democracia participativa en toda América Latina y el Caribe, que será posible en el marco del respeto a las elecciones libres, abiertas y transparentes.
“Panamá es anfitrión del mundo”
En cuanto a la seguridad en Latinoamérica, adelantó que Panamá seguirá trabajando en coordinación con sus aliados en la lucha contra el narcotráfico, que es fuente de violencia y desintegración social. “Apoyamos de manera categórica al Gobierno de Colombia en las acciones para disminuir la producción de cocaína”, añadió.
El presidente Mulino afirmó que, en un planeta marcado por la competencia estratégica de las grandes potencias, Panamá elige, por historia y por convicción, seguir siendo el punto de encuentro donde la humanidad edifique un futuro de paz y desarrollo compartido.
“Somos una nación que recibe personas de distintas culturas, que recibe aves migratorias, ballenas, barcos y contenedores de todo el mundo. Panamá es anfitrión del mundo e invita a todas las naciones libres que quieran la prosperidad de sus pueblos y que deseen ser más globales en el comercio, pero más autónomas en las decisiones sobre sus valores y tradiciones, a trabajar juntas”.
Además, el presidente Mulino sostuvo que los panameños son anfitriones de las inversiones, con una nueva etapa de desarrollo nacional para mejorar la logística mundial: el gasoducto del Canal de Panamá; las concesiones de cinco puertos, entre ellos dos de los tres mayores de América Latina; y la expansión de los servicios de Petroterminal, un activo estratégico, para el trasiego de hidrocarburos desde el Océano Atlántico al Pacífico, recientemente adquirido por Panamá en su totalidad.
“Como fue puesto de manifiesto en este discurso, sea en el comercio mundial, en las inversiones, en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo; en el respeto a la soberanía y la paz, todos los países miembros de la ONU cuentan con Panamá”, concluyó Mulino su discurso en esta Asamblea General de la ONU.




